hay una delgada linea roja que separa la amistad y el amor. En cierto punto si uno de los dos la cruza, el otro no se podra quedar estático. O cruza la línea o se aleja. Por el sano balance que debe existir en el universo.
cuentos para llegar, leer en un minuto y largarse... te queda la vida para pensar y crear el tuyo.
*todos los cuentos son originales del autor del blog, y tienen derechos de autor.
*todos los cuentos son originales del autor del blog, y tienen derechos de autor.
jueves, 5 de julio de 2012
martes, 12 de junio de 2012
manos
Si la colocan de frente, con las manos en la barbilla, de la mejor manera posible, esas manos estarán demás en la fotografía.
Cuando naturalmente caminando por la pasarela, destella el flash que la deja para siempre registrada en formato digital, esas mismas manos estarán retorciendose los dedos, como fuera de lugar.
No había manera de hacer que las manos encajen en la imagen, sea en sepias, full color, o en el tan requerido blanco y negro, la pasión de los publicistas.
Siempre salieron muy arriba, muy abajo, tapando un rasgo, o sin saber donde colocarse o que hacer.
Se sabe que la huída es el camino que escogen muchas de las modelos que no pueden aceptar las partes de su cuerpo que no encajan en la imagen mental que tienen de ellas mismas, y esta no fue la excepción.
Al despertar para asistir a la sesión fotográfica del viernes, lo que esas manos dejaron, luego de huir dignamente, no fue, digamos, muy fotogénico.
Y es que un par de muñones vacíos siempre calzarán menos que unas manos desubicadas... hablando de imagenes publicitarias, digamos.
*escribo algo a los varios meses.. así que...
Cuando naturalmente caminando por la pasarela, destella el flash que la deja para siempre registrada en formato digital, esas mismas manos estarán retorciendose los dedos, como fuera de lugar.
No había manera de hacer que las manos encajen en la imagen, sea en sepias, full color, o en el tan requerido blanco y negro, la pasión de los publicistas.
Siempre salieron muy arriba, muy abajo, tapando un rasgo, o sin saber donde colocarse o que hacer.
Se sabe que la huída es el camino que escogen muchas de las modelos que no pueden aceptar las partes de su cuerpo que no encajan en la imagen mental que tienen de ellas mismas, y esta no fue la excepción.
Al despertar para asistir a la sesión fotográfica del viernes, lo que esas manos dejaron, luego de huir dignamente, no fue, digamos, muy fotogénico.
Y es que un par de muñones vacíos siempre calzarán menos que unas manos desubicadas... hablando de imagenes publicitarias, digamos.
*escribo algo a los varios meses.. así que...
viernes, 9 de diciembre de 2011
transporte popular.
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Aaron del Pino. Escrito con doble A, por favor.
Dificil de creer, pero si lo conocieras no dudarías un minuto que él era uno de los más opcionados para conseguirlo.
Si, seguí su trayectoria desde los año de colegio, básicamente porque me gustaba. Bueno, me gusta.
Es que, -amigui- ¡imaginate! Guapo, inteligente, sociable, tiene todo el dinero que quiere...tiene todo lo que quiere, y encima es un renombrado científico.
El punto es, que el Ph.D. Aaron del Pino, segun lo dice el Science Journal de este mes, acaba de descubrir el tranporte molecular masivo, de materia viva. Del punto A, al punto B, reconstituída en su forma original, sin pérdida de una sola molécula
Era atlético y deportista, muy bueno!. Sano. Ni siquiera una calza tenía. Supongo se mantiene igual, por lo que he podido ver en las fotos. Cuando dios creó al hombre, seguro estaba pensando en Aaron del Pino.
Y es de una pequeña ciudad capital sudamericana, Quito. Con sus grandes lios de transporte, según leo en el informe, sin duda es un buen aliciente para inventar un sistema de transporte de materia organica viva. (Aunque dudo que el inventor haya usado en su vida una unidad de transporte masivo).
Sistema instanteaneo de transporte de materia organica viva (SITMOV). Habrá que cambiarle de nombre. Por favor contacte al inventor para llegar a un acuerdo económico, hacer pruebas y empezar la producción masiva.
- Y por favor encarguese de las pruebas personalmente, y contrate buen personal.
Según habia escuchado, estába haciendo arreglos económicos con una gran corporación multinacional, por su último invento. Parecía algo revolucionario. realmente revolucionario. Viniendo de él, realmente no me sorprendería.
Las pruebas corrieron sin contratiempos. Se contrataron los mejores especímenes humanos, ya que las pruebas con animales resultaron òptimas. Modelitos de cuerpos y salud perfecta pasaron del punto A al punto B, situado a kilómetros de distancia, y luego de las pruebas médicas demostraron estar en las mismas buenas condiciones que al inicio de la prueba.
El sistema transporta materia organica viva, con el inconveniente social que esto acarrea. Tiene solución y un gran nicho de negocio. Continúe con el proyecto. Tiendas de ropa en terminales de llegada, y recicladoras en puntos de partida. Unidades de transporte convencional para equipaje y accesorios, con sus respectivo seguro de transporte.
La multinacional que desarrolló el proyecto corrió las pruebas con total éxito y sigilo, y la producción en serie de las cabinas de transporte masivo empezaron a instalarse a nivel mundial, con fecha de inauguración, ofertas, negocios adjuntos y tambien el grupo de detractores de siempre.
Cuando el día de la inauguración, el Dr (PhD Aaron del Pino) fue transportado desde Seattle, USA a la ciudad de Quito, donde se le daría un reconocimiento especial por la cuestion del transporte masivo resuelta, y salió de la pequeña cabina personal -de mayor costo que la masivas- con una túnica post-tranporte marca Nike, blanca y reluciente, se convirtió en el primer humano en utilizar el Transporte de Materia Organiva Viva (MOV), a parte de ser el millonario inventor.
Aplausos, reconocimiento y ahora si, tranporte en masa.
Ahí empezó el asunto real.
¿Recuerda al alcalde? Si, el mayorcito y gordito?. Tenia marcapasos. Ya no. Se le quedó en el punto A.
¿Protesis? En el punto A.
¿Calzas de amalgama? En el punto A.
¿Calzas de "porcelana"? En el punto A.
Cosas bastante extrañas, para que se le hayan pasado a un científico.
Y ya ve "amigui"... y yo otra vez viajando en bus.
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Aaron del Pino. Escrito con doble A, por favor.
Dificil de creer, pero si lo conocieras no dudarías un minuto que él era uno de los más opcionados para conseguirlo.
Si, seguí su trayectoria desde los año de colegio, básicamente porque me gustaba. Bueno, me gusta.
Es que, -amigui- ¡imaginate! Guapo, inteligente, sociable, tiene todo el dinero que quiere...tiene todo lo que quiere, y encima es un renombrado científico.
El punto es, que el Ph.D. Aaron del Pino, segun lo dice el Science Journal de este mes, acaba de descubrir el tranporte molecular masivo, de materia viva. Del punto A, al punto B, reconstituída en su forma original, sin pérdida de una sola molécula
Era atlético y deportista, muy bueno!. Sano. Ni siquiera una calza tenía. Supongo se mantiene igual, por lo que he podido ver en las fotos. Cuando dios creó al hombre, seguro estaba pensando en Aaron del Pino.
Y es de una pequeña ciudad capital sudamericana, Quito. Con sus grandes lios de transporte, según leo en el informe, sin duda es un buen aliciente para inventar un sistema de transporte de materia organica viva. (Aunque dudo que el inventor haya usado en su vida una unidad de transporte masivo).
Sistema instanteaneo de transporte de materia organica viva (SITMOV). Habrá que cambiarle de nombre. Por favor contacte al inventor para llegar a un acuerdo económico, hacer pruebas y empezar la producción masiva.
- Y por favor encarguese de las pruebas personalmente, y contrate buen personal.
Según habia escuchado, estába haciendo arreglos económicos con una gran corporación multinacional, por su último invento. Parecía algo revolucionario. realmente revolucionario. Viniendo de él, realmente no me sorprendería.
Las pruebas corrieron sin contratiempos. Se contrataron los mejores especímenes humanos, ya que las pruebas con animales resultaron òptimas. Modelitos de cuerpos y salud perfecta pasaron del punto A al punto B, situado a kilómetros de distancia, y luego de las pruebas médicas demostraron estar en las mismas buenas condiciones que al inicio de la prueba.
El sistema transporta materia organica viva, con el inconveniente social que esto acarrea. Tiene solución y un gran nicho de negocio. Continúe con el proyecto. Tiendas de ropa en terminales de llegada, y recicladoras en puntos de partida. Unidades de transporte convencional para equipaje y accesorios, con sus respectivo seguro de transporte.
La multinacional que desarrolló el proyecto corrió las pruebas con total éxito y sigilo, y la producción en serie de las cabinas de transporte masivo empezaron a instalarse a nivel mundial, con fecha de inauguración, ofertas, negocios adjuntos y tambien el grupo de detractores de siempre.
Cuando el día de la inauguración, el Dr (PhD Aaron del Pino) fue transportado desde Seattle, USA a la ciudad de Quito, donde se le daría un reconocimiento especial por la cuestion del transporte masivo resuelta, y salió de la pequeña cabina personal -de mayor costo que la masivas- con una túnica post-tranporte marca Nike, blanca y reluciente, se convirtió en el primer humano en utilizar el Transporte de Materia Organiva Viva (MOV), a parte de ser el millonario inventor.
Aplausos, reconocimiento y ahora si, tranporte en masa.
Ahí empezó el asunto real.
¿Recuerda al alcalde? Si, el mayorcito y gordito?. Tenia marcapasos. Ya no. Se le quedó en el punto A.
¿Protesis? En el punto A.
¿Calzas de amalgama? En el punto A.
¿Calzas de "porcelana"? En el punto A.
Cosas bastante extrañas, para que se le hayan pasado a un científico.
Y ya ve "amigui"... y yo otra vez viajando en bus.
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jueves, 24 de noviembre de 2011
lazos
Era obvio que iban a acabar en alguna historia juntos.
Pero como, si los lazos eran tan flojos? *
* - Luego de ver blueberry nights. Bien Norah!
Pero como, si los lazos eran tan flojos? *
* - Luego de ver blueberry nights. Bien Norah!
martes, 11 de octubre de 2011
Te mueves
Te mueves en ondas.
Como las olas.
Mojas.
Igual que esas olas
y dejas sensaciones
igual que esas ondas.
Como las olas.
Mojas.
Igual que esas olas
y dejas sensaciones
igual que esas ondas.
miércoles, 5 de octubre de 2011
El Gran Dísimo y los malabares
El público había enmudecido. El Gran Dísimo ofreció en medio de la pista hacer malabares con diez bolas, y luego de la sexta cesó la algarabía del público.
Dejaron de gritar -Eeehhh!! con cada nueva bola que empezaba a circular entre sus manos y el aire, a girar y girar.
Nunca nadie pasó de seis bolas, y tomando en cuenta que el mundo de los payasos es un mundo arriesgado, el ver que la séptima bola no cayó al piso cambió todo el contexto de fiesta que había en la carpa del circo.
La realidad de ver ahora ocho bolas saltando en las manos casi invisibles -por la velocidad- de El Gran Dísimo, a parte de enmudecer a todo el pueblo, público que pagó completitos sus setenta y cinco centavos por ingresar a la carpa, los trajo a esa cruda realidad de estar sentados en una fria y dura banqueta de circo, apretujados con personas a las que ni siquiera se acercarían en la vida real, oliendo el húmedo aserrín mezclado con estiercol de los ponys, casi sin percibirlo concientemente.
Y es que las luces y esa música de acordeones y tambores desubican la realidad de cualquiera.
Ahora, años después, al evocarlo, el viejo del pueblo quien en aquella época no era tan viejo, cree que luego de ver esa novena bola saltar al aire y mantenerse girando cambió para siempre la ideología de la gente. El pueblo nunca sería el mismo.
Por la cara que tenía, era claro que ni el mismo Gran Dísimo creía lo que estaba pasando. Gordas gotas de sudor corrian su blanca máscara de payaso, dejando líneas de color piel a su paso.
Parece que el mundo se detuvo en el momento que solo pensó en poner en su juego de malabares la décima y última bola. Supo concientemente, como si el que manejaba las bolas en ese momento fuera solo un robot y él un espectador sentado cómodamente dentro de su cabeza, que el momento que la décima bola diera una vuelta completa junto a las otras nueve, él pasaría a la historia.
El Gran Dísimo. El único en el mundo que pudo hacer girar diez bolas haciendo malabares.
Y es que habian teórías científicas que comprobaban que tal hazaña era imposible.
Las damas de sociedad del pueblucho habian dejado de abanicar sus abanicos. Los ilustres poetas pobres habian dejado de pensar sus pensamientos. Los enamorados de manito sudada habian dejado de sentir sus sentimientos. Todos con los ojos como platos miraban como las bolas mágicamente se mantenian girando en el aire, entre las manos del payaso.
Con un diestro movimiento de su pie enfundado en un viejo zapato rojo de payaso, elevó la décima bola, que a la velocidad normal empezó a describir una parabola, hacia las manos ágiles de El Gran Dísimo.
Las otras bolas solo se desviaron lo justo para permitir que la nueva entrara en el juego. Todo estaba controlado por el maestro de los malabares, ese que las mañanas vendía tomates y los jueves en la noche divertia a todos.
Justamente en el momento en que la décima bola entró al ruedo de los malabares, algo se quebró en el universo.
No fue el grito de una persona el que lo causó (como muchas veces se ve en las novelas clásicas y antiguas).
Algo cambió. Algo se alteró.
Todo paró.
Si pudieras regresar a ese momento, verías las diez bolas suspendidas en un circulo en el aire, sobre las manos de El Gran Dísimo. Verías a las gordas señoras con sus pestañas cargadas de rimmel abriendo su boca. Verías a los niños dejando caer sus bolsitas de maiz tostado. Verías a los otros payasos en medio de la carrera hacia la pista para no perderse la hazaña. Verías una gota de blanco sudor cayendo de la mejilla del famoso payaso.
Y si, todo se detuvo, y para siempre. Toda esa gente del pueblo quedó suspendida en el tiempo y el espacio.
Y es que como dije antes, era una ley científicamente comprobada.
No se puede hacer girar diez bolas al mismo tiempo en un juego de malabares.
Mantuvieron a la gente del circo en ese estado de suspención como espectáculo un tiempo. Luego se los llevaron a no se donde.
El pueblucho desapareció con el tiempo, creo que estaba donde ahora funciona el nuevo parque de estacionamiento del sur. A la gente a la final la olvidaron.
El único que quedó fue el que ahora se dice a si mismo "El viejo del pueblo" y cuenta la historia de "El Gran Dísimo y sus malabares".
Aunque cuando él la cuenta, es la historia de "Como desapareció ese pueblo de mierda".
Y es que esa noche -la única- nadie lo invitó al circo.
.
Dejaron de gritar -Eeehhh!! con cada nueva bola que empezaba a circular entre sus manos y el aire, a girar y girar.
Nunca nadie pasó de seis bolas, y tomando en cuenta que el mundo de los payasos es un mundo arriesgado, el ver que la séptima bola no cayó al piso cambió todo el contexto de fiesta que había en la carpa del circo.
La realidad de ver ahora ocho bolas saltando en las manos casi invisibles -por la velocidad- de El Gran Dísimo, a parte de enmudecer a todo el pueblo, público que pagó completitos sus setenta y cinco centavos por ingresar a la carpa, los trajo a esa cruda realidad de estar sentados en una fria y dura banqueta de circo, apretujados con personas a las que ni siquiera se acercarían en la vida real, oliendo el húmedo aserrín mezclado con estiercol de los ponys, casi sin percibirlo concientemente.
Y es que las luces y esa música de acordeones y tambores desubican la realidad de cualquiera.
Ahora, años después, al evocarlo, el viejo del pueblo quien en aquella época no era tan viejo, cree que luego de ver esa novena bola saltar al aire y mantenerse girando cambió para siempre la ideología de la gente. El pueblo nunca sería el mismo.
Por la cara que tenía, era claro que ni el mismo Gran Dísimo creía lo que estaba pasando. Gordas gotas de sudor corrian su blanca máscara de payaso, dejando líneas de color piel a su paso.
Parece que el mundo se detuvo en el momento que solo pensó en poner en su juego de malabares la décima y última bola. Supo concientemente, como si el que manejaba las bolas en ese momento fuera solo un robot y él un espectador sentado cómodamente dentro de su cabeza, que el momento que la décima bola diera una vuelta completa junto a las otras nueve, él pasaría a la historia.
El Gran Dísimo. El único en el mundo que pudo hacer girar diez bolas haciendo malabares.
Y es que habian teórías científicas que comprobaban que tal hazaña era imposible.
Las damas de sociedad del pueblucho habian dejado de abanicar sus abanicos. Los ilustres poetas pobres habian dejado de pensar sus pensamientos. Los enamorados de manito sudada habian dejado de sentir sus sentimientos. Todos con los ojos como platos miraban como las bolas mágicamente se mantenian girando en el aire, entre las manos del payaso.
Con un diestro movimiento de su pie enfundado en un viejo zapato rojo de payaso, elevó la décima bola, que a la velocidad normal empezó a describir una parabola, hacia las manos ágiles de El Gran Dísimo.
Las otras bolas solo se desviaron lo justo para permitir que la nueva entrara en el juego. Todo estaba controlado por el maestro de los malabares, ese que las mañanas vendía tomates y los jueves en la noche divertia a todos.
Justamente en el momento en que la décima bola entró al ruedo de los malabares, algo se quebró en el universo.
No fue el grito de una persona el que lo causó (como muchas veces se ve en las novelas clásicas y antiguas).
Algo cambió. Algo se alteró.
Todo paró.
Si pudieras regresar a ese momento, verías las diez bolas suspendidas en un circulo en el aire, sobre las manos de El Gran Dísimo. Verías a las gordas señoras con sus pestañas cargadas de rimmel abriendo su boca. Verías a los niños dejando caer sus bolsitas de maiz tostado. Verías a los otros payasos en medio de la carrera hacia la pista para no perderse la hazaña. Verías una gota de blanco sudor cayendo de la mejilla del famoso payaso.
Y si, todo se detuvo, y para siempre. Toda esa gente del pueblo quedó suspendida en el tiempo y el espacio.
Y es que como dije antes, era una ley científicamente comprobada.
No se puede hacer girar diez bolas al mismo tiempo en un juego de malabares.
Mantuvieron a la gente del circo en ese estado de suspención como espectáculo un tiempo. Luego se los llevaron a no se donde.
El pueblucho desapareció con el tiempo, creo que estaba donde ahora funciona el nuevo parque de estacionamiento del sur. A la gente a la final la olvidaron.
El único que quedó fue el que ahora se dice a si mismo "El viejo del pueblo" y cuenta la historia de "El Gran Dísimo y sus malabares".
Aunque cuando él la cuenta, es la historia de "Como desapareció ese pueblo de mierda".
Y es que esa noche -la única- nadie lo invitó al circo.
.
El largo camino entre el aquí y el allá
- Disculpa, no te oí.
Pero si no dije nada!
- Por eso.
Nota.- la profundidad de este diálogo me pone ansioso.
.
Pero si no dije nada!
- Por eso.
Nota.- la profundidad de este diálogo me pone ansioso.
.
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